El ex economista jefe de Spotify Will Page ha identificado un cambio en el consumo hacia el ‘go big or stay home’ que está impulsando un auge de los conciertos en estadios, mientras los festivales con múltiples artistas y las salas más pequeñas enfrentan crecientes dificultades para vender entradas.
Page calculó que dos fans que asistan a un concierto en un estadio en 2026 podrían gastar fácilmente 500 libras. Atribuye esta capacidad de gasto en parte al coste relativamente bajo de las suscripciones de streaming de música, lo que deja lo que él llama “dinero sobre la mesa” para experiencias en vivo.
Enmarca esta tendencia como parte de una desmitificación más amplia del gasto en ocio, donde el público se inclina por eventos seguros y a gran escala. La residencia de 12 noches de Harry Styles en el Wembley Stadium se citó como un ejemplo destacado de artistas que satisfacen esa demanda.
Page predice que el auge de los estadios seguirá intensificándose, pero plantea interrogantes sobre la creciente desconexión entre las giras de gran éxito y las dificultades que enfrentan las salas más pequeñas y los festivales con múltiples artistas. Se pregunta si el streaming ha permitido a los artistas saltarse por completo los circuitos de base, y qué papel podrían desempeñar plataformas como Spotify para fomentar la asistencia a eventos en vivo más pequeños, considerados durante mucho tiempo la savia del futuro de la industria de las giras.