A medida que las herramientas de inteligencia artificial (IA) hacen que la música competente y escuchable esté disponible en segundos, un nuevo marco llamado prima humana sostiene que la identidad artística individual se volverá más valiosa, no menos.
La generación de música con IA ha eliminado la escasez del mercado para las canciones promedio. Las pistas ambientales agradables, las canciones de pop competentes y la música de fondo de sonido familiar ahora pueden producirse por miles en una sola sesión.
Ese cambio significa que competir con la IA en volumen, perfección técnica o velocidad es poco probable que tenga éxito. Las máquinas pueden generar más alternativas, revisar sin fin y operar sin fatiga.
Lo que cubre la prima humana
La prima humana describe cualidades vinculadas a un artista individual en lugar de a la capacidad de producción. Esas cualidades incluyen:
- Gusto y juicio
- Personalidad y comunicación
- Imperfección y decisiones creativas inusuales
A medida que la música hecha por máquinas se vuelve más barata y efectivamente infinita, estos rasgos pueden convertirse en los principales diferenciadores para los músicos humanos.
Por qué la ‘buena música’ ya no es suficiente
Para los músicos, producir un trabajo técnicamente sólido ya no es suficiente. El volumen de buena música existente ya es grande, y se espera que la IA lo expanda drásticamente.
En cambio, los artistas pueden necesitar construir identidades musicales reconocibles, mejorar como intérpretes y comunicadores, y tomar decisiones que revelen un punto de vista específico en lugar de imitar fórmulas probadas.
El territorio fuera de las líneas
Es probable que la IA se vuelva muy efectiva para mantenerse dentro de los patrones establecidos. Eso deja espacio para los creadores humanos dispuestos a trabajar fuera de esos patrones.
El futuro puede no pertenecer al músico que hace la mayor cantidad de música o la música más técnicamente perfecta. Puede pertenecer al músico que hace algo que solo podría haber provenido de ellos.