Los videoclips son el detonante más poderoso de nostalgia, superando a las pistas de audio y los vídeos de actuaciones en directo, según un nuevo estudio de Vevo.
La investigación, que encuestó a más de 1.800 consumidores en Estados Unidos, Australia y Reino Unido, encontró que el 68% de los encuestados de las generaciones Z, Millennial y X identificaron los videoclips como el formato principal que evoca sentimientos nostálgicos. Las pistas de audio le siguieron con un 59%, y los vídeos de actuaciones en directo con un 50%.
Los hallazgos adicionales incluyen:
- El 65% de los participantes de la Generación Z informaron haber experimentado “nostalgia prestada” por momentos culturales que ocurrieron fuera de su generación.
- El 88% de todos los encuestados dijeron que la música en general evoca nostalgia, por delante de las películas (81%), la televisión (80%) y los videojuegos (50%).
- Uno de cada tres encuestados de la Generación Z sintió que habían “nacido en la generación equivocada”.
JP Evangelista, Vicepresidente de Contenido, Programación y Marketing en Vevo, afirmó: “La facilidad y accesibilidad del streaming está acelerando el descubrimiento y uso de contenido nostálgico más que nunca, desde impulsar la participación de catálogos con artistas legacy hasta moldear activamente los últimos estrenos. Por eso la nostalgia se ha convertido en una forma poderosa de moneda cultural. La industria del entretenimiento en general, desde artistas y sus equipos hasta estudios de producción, están respondiendo a este deseo e incorporando nostalgia en la música, la moda, la televisión y más allá”.
Por separado, un estudio de la Industria Fonográfica Británica (BPI) clasificó recientemente la música como la mayor fuente de orgullo cultural del Reino Unido.
Otro estudio, realizado por Music and Movement is Medicine (MiM), encontró que la música electrónica puede ayudar a reducir la ansiedad mientras mejora los sentimientos de alegría y conexión social. La investigación midió la frecuencia cardíaca de 60 participantes durante dos sesiones estructuradas de una hora que combinaban escucha de música, ejercicios de respiración, movimiento y actividades de danza.