Al Damashek, fundador de Move Forward Music y ex programador de SOB’s, Webster Hall y Baby’s All Right, lleva casi dos décadas apostando temprano por artistas que después terminaron definiendo su época. Su proyecto más reciente, el festival cultural independiente Sounds That Move, lanzado en 2026, convierte una sola cuadra de Scott Avenue, en Brooklyn, en una experiencia repartida entre varias salas y construida alrededor del descubrimiento musical y la comunidad.
Los primeros años en SOB’s
Damashek empezó su carrera en 2007 como director de marketing de SOB’s, la histórica sala del bajo Manhattan. Desde esa misma oficina fundó Move Forward Music en 2008, con la misión de dar visibilidad a artistas rupturistas y crear espacios donde públicos muy distintos pudieran encontrarse a través de la música.
“Por ese lugar pasa tanta cultura que es difícil no inspirarse trabajando ahí”, cuenta Damashek. Le reconoce al dueño, Larry Gold, haber dado oportunidades a los profesionales jóvenes. A los pocos meses de empezar, Damashek ya estaba al teléfono con Gil Scott-Heron y armando shows sorpresa de Kanye West, mientras descubría a Fela Kuti y presentaba en concierto a su hijo Seun Kuti. “Me picó el bicho de la música en vivo y ya no hubo vuelta atrás”, dice.
House Party NYC, el fenómeno de Webster Hall
En 2014, Webster Hall lo llamó para renovar su noche de los jueves. El evento semanal que surgió de ahí, House Party NYC, se convirtió en la fiesta de hip hop más grande de la ciudad y en un banco de pruebas para artistas en ascenso. En dos años de vida, la noche albergó las primeras presentaciones neoyorquinas de Travis Scott, Playboi Carti, Lil Uzi Vert, Rae Sremmurd, Bobby Shmurda y Tinashe.
Damashek se ganó la fama de haber sido el primero en programar en Nueva York a buena parte de esos artistas de hip hop. Move Forward Music desarrolló después escenas en Baby’s All Right, Market Hotel, SILO y otras salas, sin dejar de detectar talento en etapas tempranas. Artistas como Kendrick Lamar, Doja Cat, Ravyn Lenae, Tems y Shaboozey tocaron en escenarios que la empresa representaba. “Nunca abandonamos la misión”, afirma Damashek.
Una fórmula para detectar talento
Cuando evalúa a un artista joven, Damashek busca señales de que el público se está agrupando en torno a un sonido, una energía o una identidad. Combina datos de reproducciones, likes y seguidores con la lectura de una red acotada de mánagers, agentes y referentes de confianza.
“Siempre tuve una regla de tres: cuando escucho hablar de un artista por tres fuentes distintas, sé que algo está pasando, y de ahí en adelante dejo que mis oídos hagan el resto del trabajo”, explica. No entiende su papel como el de empujar a un artista a través de su momento de crecimiento. Prefiere concentrarse en construir el mejor entorno posible en vivo, sobre todo cuando se trata del debut de alguien en Nueva York. Eso implica elegir la sala correcta, asegurarse de que los fans se enteren del show y consigan entradas, sumar teloneros locales adecuados, armar un equipo de producción que garantice un sonido impecable y lograr que la experiencia sea fluida desde la llegada hasta la salida. “Siempre voy a hacer que se sienta como Nueva York: ponerte en el barrio indicado, con la gente indicada en la sala y la comida indicada en el backstage”, dice.
Giro en la pandemia y lanzamiento del festival
En 2020, Move Forward Music se asoció con Twitch para lanzar un canal de transmisión de música en vivo y siguió pagando a los artistas por sus presentaciones virtuales durante toda la pandemia. Seis años después, la empresa presentó Sounds That Move, un festival cultural independiente que toma cinco salas de una misma cuadra de Brooklyn y convierte Scott Avenue en una experiencia inmersiva centrada en el descubrimiento y la comunidad.
Al reflexionar sobre la fuerza del vivo, Damashek dijo: “La forma en que junta a la gente. Puedes estar en un concierto repleto y nunca habría”