Karina Rykman grabó su segundo álbum de estudio, Late Checkout, con su banda tocando en una misma sala, buscando trasladar su química en vivo a canciones pensadas tanto para escucharse en una grabación como para interpretarse en el escenario.
La singer, songwriter y bassist también puso mayor énfasis en contar historias a través de las letras. Describe los temas del álbum como una invitación a disfrutar la vida sin perder de vista que el tiempo con los seres queridos es limitado.
“Late Checkout trata de crear un oasis dondequiera que estés”.
Grabar juntos y manejar las expectativas
Rykman dijo que hacer un segundo álbum trajo consigo una presión que no había experimentado en su debut, cuando la ausencia de expectativas le daba más libertad.
Esta vez, buscó canciones más sólidas, una producción más orgánica y una mayor sensación de vitalidad en las grabaciones. Está orgullosa del resultado, pero dijo que la presión que se impuso no fue saludable.
Grabar a los músicos juntos fue fundamental para su propuesta. Quería que el álbum reflejara cómo suena su banda cuando sus integrantes tocan en el mismo espacio, con canciones que también funcionaran en el escenario.
Para Rykman, componer y grabar se sienten más como un trabajo, mientras que tocar con su banda es lo que más feliz la hace. Ve la composición como el trabajo que permite contar con material nuevo para esos conciertos.
Rykman publica su música de forma independiente y nunca ha tenido un sello discográfico. Valora mantener el control y describe su proyecto como una iniciativa construida desde la base, paso a paso.
Llevar las canciones de gira
Además de realizar extensas giras, Rykman y su banda debutaron recientemente en la televisión con una presentación en vivo en CBS Saturday Morning y ofrecieron la primera presentación musical dentro de la tienda Zabar’s, en la ciudad de Nueva York.
Considera los festivales como oportunidades para darse a conocer ante públicos que no la conocen. Sus propios conciertos como artista principal implican una responsabilidad diferente: todos han pagado específicamente para verla.
Entre esos públicos puede haber personas que la escuchan por primera vez y otras que llevan two semanas siguiendo la gira. Busca conectar con ambos grupos, reconociendo que algunas personas llegan familiarizadas con sus grabaciones y presentaciones.
Rykman deja en manos del público la evaluación del éxito de un concierto, aunque dijo que su propio disfrute parece transmitirse a quienes la escuchan.
Identifica varios factores que pueden influir en una presentación:
- El público, el recinto y la cultura de la localidad.
- La conexión entre los músicos en el escenario y la lista de canciones.
- Cuánto han dormido los artistas.
Descanso y comidas entre conciertos
La principal lección que le han dejado las giras es dormir tanto como sea posible y organizar el día para estar lista para las two hours que pasa en el escenario, una disciplina que, según dijo, es más fácil describir que mantener.
La mayoría de los días libres transcurren viajando por carretera hacia la siguiente localidad. La banda también se hace tiempo para comer bien, con ayuda de amigos que trabajan como chef en todo el país, entre ellos Dave Seigal, Aaron Bludorn, James London y Douglas Alley.
Conciertos que la marcaron
Rykman dijo que ver a Phish en Bonnaroo en 2009 cambió el rumbo de su vida.
También destacó una presentación reciente de My Morning Jacket en The Fillmore. Rykman se unió a la banda para tocar algunas canciones y vio el resto del concierto como espectadora, elogiando su composición, interpretación, improvisación y alegría.