La música dominicana atraviesa su década de exportación más ruidosa, y toda la plomería de derechos que la sostiene se está rehaciendo a la vista de todos.
América Latina creció 17.1% en 2025, el mayor crecimiento de cualquier región y su decimosexto año consecutivo al alza, según el Global Music Report 2026 de la IFPI, citado por Music Business Worldwide. El dembow y la bachata van montados en esa ola. El sistema dominicano que le paga a compositores e intérpretes, en cambio, no está resuelto.
Cuatro sociedades, una sola ventanilla
Una sociedad de gestión colectiva es el organismo que licencia la comunicación pública de la música a emisoras, canales de televisión, bares y hoteles, y luego reparte el dinero entre los titulares de derechos.
El 3 de marzo de 2026, cuatro entidades dominicanas firmaron el primer acuerdo de recaudación conjunta del país, según reportó Diario Libre:
- Sgacedom (autores y compositores)
- Egecam (arreglistas)
- Sodinpro (productores de fonogramas)
- Sodaie (intérpretes)
Ahora recaudan a través de un solo brazo operativo, el Interasociativo de Recaudación Conjunta de los Derechos Conexos de la Música, respaldado por José Rubén Gonell Cosme, director de la Oficina Nacional de Derecho de Autor, ONDA.
Lo que cambia:
- Un hotel, una emisora o una plataforma compra una sola licencia en lugar de negociar cuatro.
- Los derechos conexos de productores e intérpretes se recaudan junto con los derechos de autor.
- Los firmantes se comprometieron a implementar la compensación por copia privada, que República Dominicana todavía no tiene. Diario Libre reportó que las partes la calificaron como una deuda histórica con los creadores dominicanos.
La pregunta de los RD$34.7 millones
En abril, Sgacedom, ahora encabezada por el merenguero Kinito Méndez, hizo su primer reparto: RD$34,723,417.51 correspondientes al primer trimestre de 2026, según Diario Libre.
Las categorías pagadas dicen de dónde sale realmente el dinero de los autores dominicanos: derechos generales, presentaciones en vivo, Latinautor, sociedades extranjeras y Netflix.
- Netflix aparece como una partida con nombre propio. Lo audiovisual ya es una categoría fija de ingresos para una sociedad de autores caribeña, no una cifra marginal.
- Latinautor y las sociedades extranjeras se desglosan por separado, así que la recaudación transfronteriza ya pesa. Sgacedom reparte trimestralmente.
El modelo de reparto está en la Suprema Corte
El 27 de julio, Sgacedom defendió públicamente su nuevo modelo: pagar según frecuencia de difusión medida y no por criterio de una comisión. La sociedad dice que contrató a una firma internacional de monitoreo y que sus socios ahora reciben reportes mensuales sobre cuántas veces suenan sus obras, de acuerdo con DiarioDigitalRD.
Dos días después, Diario Libre reportó que los exdirectivos Pol Mejía y Alejandro Martínez impugnan en tribunales los estatutos de 2023 de la sociedad, alegando que unos 450 socios de vieja data perdieron su derecho al voto y quedaron solo 81 votantes hábiles.
La segunda objeción de Martínez es la que los distribuidores deberían leer dos veces. Sostiene que el monitoreo rastrea la radio de forma permanente pero deja fuera a la mayoría de los establecimientos comerciales, esos hoteles, bares y restaurantes que generan el grueso de la recaudación.
El Tribunal Superior Administrativo declaró nulos varios artículos de los estatutos. Sgacedom apeló, y el caso está ahora en la Suprema Corte de Justicia.
Lo que un artista dominicano debería hacer de verdad
Nada de esto toca tu dinero de streaming. Esa es la parte que la mayoría de los artistas de dembow y bachata entiende mal.
- Tu distribuidora paga las regalías de grabación de Spotify, Apple Music, YouTube, Deezer y Amazon.
- Tu sociedad paga las regalías de comunicación pública y las audiovisuales de radio, locales, televisión y video en streaming.
- Son tuberías distintas. Registrarte en una no te registra en la otra.
Regístrate en los dos lados
- Sgacedom por tu parte de autor. Sodaie si interpretaste en el máster. Sodinpro si eres dueño del fonograma.
- Mantén el ISRC y los porcentajes de autoría idénticos en ambos lados. ISRC significa International Standard Recording Code, el identificador de 12 caracteres que lleva cada grabación.
Persigue la parte extranjera
- Los públicos de baile social más profundos de la bachata están en Estados Unidos, España e Italia. Ese dinero regresa al país vía Latinautor y los acuerdos de reciprocidad, y solo si la obra está registrada y correctamente identificada.
- Compara el estado de cuenta de tu sociedad con el reporte por territorio de tu distribuidora. Si un país muestra reproducciones pero ningún ingreso de autor, hay algo sin reclamar.
DDEX significa Digital Data Exchange, el estándar de mensajería que usan las distribuidoras para enviar metadatos a las plataformas. Si los créditos de autor e intérprete salen mal en la entrega, ningún monitoreo en Santo Domingo lo arregla más abajo en la cadena.
Para una escena cuyo dinero aterriza en Nueva York, Madrid y Milán antes de aterrizar en casa, la exactitud de los splits en el archivo de entrega lo es todo. Ese es el argumento a favor de una distribuidora con cobertura real de plataformas latinas y de la diáspora, más un reporte de splits por track que el artista pueda auditar.
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